21 Oct 2017

¿Te ha pasado que tu hijo venía muy tranquilo, todo iba bien y de repente ves que se angustia demasiado con extraños? ¿Llora muchísimo en las noches cuando se queda en su cuarto? ¿O Llora mucho cuando te vas por unos minutos? Esto es conocido como la angustia del octavo mes.

Resulta que dentro del proceso de desarrollo existe un logro fundamental que se llama la permanencia de objeto, dicho logro consiste en que los bebes comienzan a darse cuenta de que las cosas y las personas existen, aunque ellos no las puedan ver. Los bebés aprenden que, cuando no pueden ver a mamá o a papá, significa que se han ido. No entienden el concepto del tiempo, de modo que no saben que mamá volverá y se pueden alterar y sentir inquietos en su ausencia. Independientemente de que mamá esté a unos pocos metros, para un bebé es lo mismo que si estuviera en otro país, y es posible que llore hasta que mamá vuelva a su lado.

Es importante anotar que es un comportamiento totalmente normal y un proceso que cada niño vive de manera única y diferente. Existen algunos niños muy tranquilos que no se angustian casi ante la ausencia de la madre, mientras que otros sienten una angustia enorme con el hecho de no ver a su mama. Sea cual sea la situación con tu hijo, algo está claro y es que esta angustia es una demostración hermosa de que existe un vínculo profundo con la madre o el cuidador principal.

Por otro lado cercano al octavo mes de vida (puede ocurrir unos meses antes o incluso unos meses después), él bebe comienza a reconocerse como un ser independiente de su mamá y al verse más autónomo puede sentir un poco de angustia. En este caso puede ocurrir que al ver personas que no conoce llora o se vuelve más selectivo con la sonrisa hacia extraños.

 

 

¿Qué hacer y cómo manejarlo?

  1. Escuchar y respetar los sentimientos del hijo. No ofuscarnos ante el llanto. Entender que es un proceso de su desarrollo y que pronto pasará.
  2. Hablar sobre el tema con el niño. Explicarle constantemente que la mamá no lo dejará, que mamá lo ama y que entiende que él se sienta angustiado pero que está ahí para acompañarlo y amarlo.
  3. Anticipar el momento de la separación. Resulta fundamental que unos minutos antes de irse, la mamá le cuente al niño que saldrá de casa a hacer alguna diligencia. Esto con el fin de que el niño se prepare y no lo tome por sorpresa la separación de su mamá.
  4. Mantener la calma como adultos. Tratar de estar serenos y tranquilos para no aumentar la ansiedad en el niño, sobre todo al momento de la despedida y siempre usar palabras que le trasmitan tranquilidad al bebe.
  5. Sea muy claro frente a cuánto tiempo se va a demorar una vez salga de la casa. Dele detalles específicos que el niño entienda. Si sabe que va a regresar a las 5:00 p.m, dígale a su hijo, por ejemplo: “Regresaré después de hora de la siesta y antes de la comida de la noche.”
  6. Cree un ritual de despedida, donde puede decirle “adiós” de forma agradable y cariñosa, pero también con firmeza y sin hacerlo un momento muy largo donde la ansiedad pueda aumentar.
  7. No irnos a escondidas. Siempre es importante despedirnos e indicar que pronto regresaremos.
  8. Finalmente una sugerencia que puede ayudar a que el niño cree rápidamente las herramientas para hacer frente a estas angustias puede ser jugar a tapar algunos elementos y que aparezcan de nuevo, lo mismo que taparse él y que aparezca, esto lo ayuda a elaborar las ausencias y presencias de manera más efectiva.

 

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