06 Dic 2017

Me gusta escribirles en relación a los temas que Caro escribe para contarles como se viven esos temas en la vida real en mi familia.

 

Sobre el último escrito de Caro del sueño, les cuento que en mi familia desde que nació Simón decidimos darle un NO rotundo a la alternativa y métodos que implicaran dejar llorar a nuestros hijos en las noches; decidimos trabajar con mucha paciencia en rutinas y hábitos que nos permiten facilitar el proceso de sueño y descanso pero nos levantamos y seguiremos levantándonos las veces que sea necesario que nuestros hijos lo necesiten. Esta es nuestra historia

 

Simón duerme derecho desde que tiene 8 meses de nacido, lo que hemos hecho es tener una rutina estable y disciplinada, que incluía: baño, masaje, pijama, tetero, sacada de gases, brazos y abrazos y cama, esto desde que nació, todos los días hasta que llegó el día que no se levantó más a media noche. Hicimos colecho hasta más o menos el año y 3 meses, duerme desde el año y 10 meses en camita sin barandas y se pasa para nuestra cama caminando cuando el quiere. En nuestra cama es recibido con abrazos y calorcito y seguimos durmiendo juntos abrazados felices.  Nuestra cama es completamente abierta para él, puede llegar cuando quiera, a la hora que quiera. Todavía hoy, con 4 años, hay días que llega y otros que no.

 

En nuestra manera de verlo, hacer colecho y darle la libertad de llegar a nuestra cama y recibirlo felices, le resto ansiedad al proceso de dormir solo y todos aprendimos a descansar así.

 

Con Luciana, también hacemos colecho, hemos identificado que duerme mejor en nuestra cama y que algunos alimentos que consume en el día hacen que pase una pésima noche, estos los hemos logrado identificar a prueba y error y luego de muchos trasnochos, ahora tratamos de evitarlos al máximo. Hoy, con un año y 9 meses todavía no duerme derecho, pide un tetero a las 2 o 3 am, que dejamos preparado desde antes de dormirnos y que medio sonámbulos le entregamos cuando lo pide.

 

Tras 4 años de no dormir derecho más de una semana seguida, yo he logrado entender que el sueño es parte del proceso de desarrollo de cada niño y que toma su tiempo, es un proceso en el que a veces se da un pasito para adelante y luego dos para atrás, pero un proceso que si se lleva con cariño y paciencia, uno puede manejarlo sin fundirse de cansancio y sin pasar por encima de las necesidades de ellos. Yo necesito dormir! Yo necesito descansar! Mi esposo también y mis hijos también! Hay que buscar como lograrlo y esto es lo que a mi me ha servido:

 

  1. Hacer colecho: si! A veces somos 4 en la cama! Acomodamos cambuches, barandas, cunas de colecho, almohadas o lo que sea necesario para estas cómodos y poder dormir juntos felices los 4.
  2. Dejar teteros preparados desde antes de dormir: Hacemos todo para facilitarnos las despertadas de las 2-3 am, para que sean más cortas para nosotros y para ellos. Mientras más rápido llegue el tetero, más rápido nos dormimos otra vez todos. Para esto usamos leche ultrapasteurizada en lugar de leche de formula (los dos ya no toman leche materna y ya toman leche normal), aprendimos a tomar tetero al clima en lugar de caliente, y lo dejamos servido desde antes de dormirnos en la mesa de noche.

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  1. Nos turnamos las noches largas y difíciles… unos días yo, otros días mi esposo. Y si esta muy larga y muy difícil la cosa, un rato él, luego yo.
  2. Buscamos espacios para relajarnos. Así no durmamos 8 horas seguidas, buscamos alternativas para descansar y recargar energías. A mi esposo le funciona mucho hacer ejercicio, a mi me funciona mucho un baño largo en agua caliente.
  3. Tenemos rutinas estables y las hacemos con disciplina.
  4. Cuando la cosa no está fácil, pedimos una manito extra!!! Somos seres humanos! Cuando uno lleva un mes entero levantándose 5-6 veces y durmiendo menos de 4 horas al día se empieza a volver irritable y a no pensar con tanta claridad! Cuando estamos así, buscamos un ratico libre para descansar y luego retomamos el camino.

 

Finalmente, es importante recordar que el sueño es un proceso de desarrollo del sistema nervioso central, y que es normal que hasta los 5 años los niños no tengan un patrón de sueño como el de los adultos! En mi casa no peleamos con eso, decidimos respetar los tiempos, necesidades y ritmos de cada uno de nuestros chiquitos y adaptar algunas de nuestras acciones para poder seguir disfrutando el camino con todo y sus noches grises.