02 Oct 2017

Es común que luego del primer año de vida, cuando ya el niño esta recibiendo alimentación complementaria sin mayores restricciones, se empiezan a observar momentos de inapetencia que pueden volverse frecuentes en algunos niños. Esta situación angustia bastante a los padres y genera gran cantidad de interrogantes frente a los hábitos y frente a cómo actuar cuando se presenta dicha situación.

Lo principal para iniciar es aclarar que hasta el primer año de vida el crecimiento ocurre a velocidades y proporciones aceleradas, lo que hace que los bebes tengan un alto requerimiento nutricional para que su desarrollo ocurra de manera adecuada. Luego del año se inicia un periodo de crecimiento menor, en donde la ganancia de talla y peso es muy inferior al primer año y por este motivo los requerimientos nutricionales no son los mismos a los que los padres y niños venían acostumbrados. En este periodo del desarrollo aparecen las inapetencias fisiológicas que son precisamente esos momentos en donde los niños no presentan hambre ni deseos de alimentarse y es donde inicia un reto frente a la alimentación, que en muchas ocasiones por ser manejada de manera errada termina siendo un problema para el resto de la vida.

Se ha demostrado que el momento de la alimentación constituye un eje fundamental que determina gran parte del desarrollo de las potencialidades del niño, por lo que es importante que tanto padres como cuidadores que se enfrenten a situaciones difíciles en la alimentación busquen apoyo en profesionales que puedan orientarles y guiarles en el tratamiento de cada situación particular.

Algunos tips de alimentación infantil importantes a tener en cuenta en cualquier caso de inapetencia son:

  1. Es fundamental comprender que la mayoría de los aprendizajes que se dan en los niños ocurren por un proceso de imitación o modelación de las figuras significativas, y en esta medida los niños aprenden a comer los alimentos que se consumen en casa, de esta manera si los padres no comemos vegetales, lo más probable es que nuestro hijo igualmente los rechace.
  2. Por otro lado, es completamente natural que el niño coma un día más cantidad de alimento que otro, pues el deseo de comer también tiene fluctuaciones entre la saciedad y el hambre y esto no quiere decir que el niño está enfermo o que rechaza determinado alimento.
  3. Cuando se desea introducir nuevos sabores se debe ser perseverante y paciente, y no debemos esperar que en un primer momento el niño lo acepte, porque por naturaleza tendemos a evitar ingerir alimentos desconocidos. Se recomienda esperar un par de días y volver a intentarlo y presentarle el alimento por periodos largos hasta que el niño logre conocerlo y probarlo.
  4. Algunos padres de familia no permiten que sus hijos cojan los alimentos del plato, tal vez porque se ensucian o quizá porque lo tiran al piso, pero es vital que ellos tengan ese acercamiento directo con el alimento, sientan sus texturas, huelan sus aromas y finalmente lleven a la boca para explorar y conocer su sabor. Este acercamiento es la puerta de entrada a que en el futuro ellos prueben los alimentos y por otro lado es un momento que fortalece la independencia y genera autonomía.
  5. La ansiedad de los padres funciona como un factor negativo en todo el proceso de alimentación. Los niños sienten e identifican las sensaciones de los padres y en todos los casos cuando la madre se angustia, el niño se altera y esto entorpece el proceso y genera un momento tenso y poco agradable para la alimentación.
  6. Nunca se debe obligar a un niño a comer. La alimentación debe ser un proceso natural, tranquilo y el niño debe disfrutarlo y sentir placer, pero no sentirse vulnerado, vigilado y presionado pues sentirá pereza y miedo cada que se repita esta situación.
  7. Se deben evitar las amenazas en todo momento. Sí el niño no come no se debe castigar ni amenazar. Tampoco deben hacerse comentarios despectivos que ofendan al niño y lo hagan sentir mal por no comer lo que sus padres esperaban, pues también siente miedo y disgusto cuando es hora de comida.
  8. Se debe evitar también prometer regalos solo para buscar que el niño coma. Esta modalidad de premio puede funcionar al inicio pero en el largo plazo pierde su fuerza y exige que cada vez se prometan cosas más interesantes y el niño comienza a mal interpretar la situación.
  9. El plato de comida se debe presentar con el alimento suficiente, no con exceso porque esto puede generar sensación de saciedad y no motiva al niño a comerse sus alimentos.
  10. Es importante entender que los dulces antes de las comidas principales suprimen la sensación de hambre porque son una gran fuente de energía rápida. Estos deben darse de manera acordada entre las comidas y no como premio al terminar su comida principal.
  11. Es indispensable convertir las horas de comida en momentos amenos, agradables y en donde el niño se sienta amado y valorado para que se motive y su apetito no se vea afectado.
  12. Un estrategia interesante puede ser animar al niño a participar en la preparación de los alimentos o en la organización de la mesa para que se sienta importante y se le permita decidir cómo comer y qué comer.
  13. La presentación de los alimentos es clave para la aceptación, por lo que se sugiere presentar el plato con diferentes colores, sabores y en una organización que sea agradable para ellos. En este caso se puede recurrir a las ideas de presentación del alimento donde se hacen diseños infantiles innovadores.
  14. Es importante  tener en cuenta que el niño no debe pasar periodos de ayuno mayores a 3 horas por lo que se debe establecer unos horarios claros y diseñar un menú acorde a los requerimientos nutricionales de la edad del niño para que su sistema digestivo esté en constante funcionamiento y pueda sentir hambre en los momentos del día indicados. Por ejemplo existen padres que en la media mañana exageran la ingesta de alimentos, lo que hace que los niños a la hora del almuerzo no sientan hambre y se comience a reemplazar esta alimentación principal por un mal manejo de horarios y cantidades.
  15. Los padres deben comprender que su hijo puede no necesitar el mismo alimento que otro niño de la misma edad y tamaño, debido a que cada persona tiene unos requerimientos diferentes y por este motivo no se le debe forzar.
  16. Al inicio se recomienda que los niños coman con sus manos, se unten y sientan la textura de la comida. Luego se recomienda que inicien con la cuchara y posteriormente el tenedor y cuchillo para ir desarrollando habilidades motrices a su debido momento.
  17. El uso del comedor o el espacio para alimentación es de gran importancia, porque es un estímulo que le indica al niño que en ese espacio se debe comportar de determinada manera y que allí es el lugar indicado para que se comparta y se alimente de manera adecuada. Este aspecto permite formar hábitos de higiene y alimentación a temprana edad.

En síntesis es fundamental que tanto padres como cuidadores mantengan la calma ante estas situaciones, comprendan lo importante que es generar hábitos de alimentación saludables en sus hijos y sean perseverantes en las acciones a seguir para finalmente lograr los resultados esperados. No se trata de convertirnos en payasos o recreacionistas a la hora de la alimentación, sino de fomentar desde temprana edad unos buenos hábitos y unas buenas condiciones, para que la alimentación fluya de manera natural y adecuada.

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